CONCLUSIÓN



En las últimas décadas se han creado Patronatos, Promotoras y Comisiones  
Coordinadoras, que tienen como objeto: organizar, promover o coordinar el uso del maguey y sus productos, pero sus logros han sido escasos. Por otra parte, el uso que se da a los magueyes se limita, en muchos de los casos, a la obtención de un sólo producto cuando bien podría hacerse un uso más integral de ellos, que significaría una mayor rentabilidad para los productores.
De la explotación y producción de la planta se desprenden cadenas alimentarias y productivas, pero también tiene una utilidad dentro del aspecto médico.
Sin embargo, "no existe equilibro entre los costos cultivo-producción, ya que una planta tarda en producir entre cinco y 15 años, y su vida útil es de 3 a 5 meses".
De contar con un adecuado programa de explotación racional y sustentable, los productores contarán con una actividad económica adicional.
Sin embargo la producción de esta planta endémica, solo se da en 3 estados de toda la republica mexicana, ya que son los únicos que cuentan con las condiciones adecuadas para su desarrollo, estos son la Ciudad de México, Hidalgo y Tlaxcala; no obstante la producción del maguey el primero es casi inexistente, ya que sus condiciones tanto climáticas como estructurales han cambiado, mientras tanto en el estado de Hidalgo la producción del maguey es aun muy provechosa para los ciudadanos, puesto que este es de gran polémica para la mayoría de la población ya que a lo largo de varios años, generó riqueza para Hidalgo y la zona metropolitana de la capital del país. Los vestigios de esa fortuna se observan en las ruinas de las grandes haciendas pulqueras.
Para productores y consumidores urge fomentar el cultivo del maguey mediante normas e iniciativas legales, con lo cual dieron origen a la iniciativa de ley que presentó el exdiputado federal Moisés Jiménez Sánchez. La propuesta pretendía proteger a la cactácea productora y a derivado de la muerte.

Esta medida legislativa buscaba llamar la atención de autoridades y ciudadanos ante la desaparición del maguey pulquero o agave salmiana.

Mientras tanto en Apan Hidalgo, está en marcha un programa de apoyo que consiste en reforestar y apoyar a los campesinos que tengan menos de cinco hectáreas, pues se les brinda la oportunidad de sembrar árboles y plantas de maguey.
A pesar de que existe una organización de productores de maguey y se ha constituido la cadena de este producto, en los últimos 10 años se han perdido 20 millones de magueyes con lo que, en la actualidad, en los 52 municipios hidalguenses en donde se encuentra esta planta, solo existen 10 millones 994 mil 465.
En la comunidad de Santa María Tecajete, municipio de Epazoyucan, al oriente de la capital del estado, se encuentra una planta de procesamiento de pulque inaugurada en 1964. Desde hace diez años esas instalaciones están prácticamente abandonadas.
En esta planta se buscaba producir y enlatar la bebida para darle valor agregado. En sus mejores años producía 16 mil latas que se enviaban a Estados Unidos. Fue una empresa estatal que fracasó porque “los mismos dirigentes se robaban el aguamiel ademas de que   “Las pulquerías eran clausuradas con el argumento de que no cumplían los estándares de calidad y salubridad, pero más bien hubo mucha corrupción”.
Otro proyecto del estado de hidalgo es la comercializadora de pulque Bebidas Poliqui, creada en 2004 en el municipio de Epazoyucan, que emplea a 32 personas y fabrica mensualmente 800 mil botellas de Cool Passion, en sabores mango, natural y guayaba.
En su afán por rescatar la producción de maguey, la Secretaría de Desarrollo Social estatal experimenta con la producción de chinicuiles (Hypopta agavis), para lo cual instaló ocho invernaderos en los municipios de Zempoala, Huichapan, Tepetitlán, Acatlán, Zapotlán, Actopan y Aguablanca.



“AGUA DE LAS VERDES MATAS, TÚ ME HACES ANDAR A GATAS”

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